lunes, 7 de febrero de 2011

Dos historias


En la oscuridad

Al principio no veía nada, pero a medida que pasaba el tiempo, mis ojos se iban acostumbrando a la oscuridad. Tenía miedo.
Yo los volvía a cerrar, y buscaba la protección que me daba esa sensación de estar a oscuras. No ver nada me protegía contra lo que pudiese haber en aquel lugar desconocido. Pero todo esto no era lo peor, sino la sensación de notar la presencia de algo o de alguien. Me pasé un buen rato temblando y apretando los ojos para que no se me pudieran abrir de ninguna manera. Pasado un tiempo ya no tenía tanto miedo, quizás era porque no me había sucedido nada, pero de repente una corriente de aire cerró la puerta con un fuerte golpe que me despertó.



Una lucha diferente

De repente, una noticia le dio mucho que pensar sobre un tema que hasta el momento lo había vivido de lejos.
Cuando el médico le dio los resultados se quedó totalmente bloqueada. No sabía qué hacer, ni cómo reaccionar, y menos aún qué pasaría con ella. Ella solo reía, y le decía al médico que esto no le podía estar pasando a ella. Después de calmarse un poco y aceptar la única y dura realidad, se dio cuenta de que a pesar de todas las dificultades que se le presentaban, todo tenía solución. Lo que le quedó claro desde aquel momento, fue que tenía que luchar, ya que era la única esperanza, “su única esperanza”. Por mucho que nosotros la intentásemos ayudar, no podíamos, ya que esa era su batalla, y lo único que le podíamos ofrecer era nuestro apoyo. Y así fue como a partir de ese momento empezó su lucha contra el cáncer.

Marta López, 3ºB

jueves, 3 de febrero de 2011

Cuando empezó septiembre


Mi nombre es Ana Heinz, vivo con mi familia en Polonia, mi padre es un humilde músico y mi madre trabaja en la pastelería de la calle de enfrente. Tengo un hermano que busca trabajo, pero es muy holgazán, mi padre siempre le riñe porque dice que es un vago. Mi otro hermano tiene 16 años, estudia en el mismo colegio que yo y para ganar un poco de dinero reparte diariamente periódicos por el pueblo. Estudio en el colegio de la plaza Santa María, es un colegio bueno, me gusta, pero a veces los chicos mayores se pelean y tiene que venir el profesor a separarlos. Me da mucho miedo cuando esto ocurre, por eso nunca me acerco por donde están. En la hora del recreo juego con mi mejor amigo, se llama Abraham. Es muy buena persona y muy valiente, además de inteligente y buen jugador de fútbol.

Día 31 de agosto
Son las 9 de la mañana y todavía no he desayunado. Hoy mi familia está muy alterada, dicen algo sobre un ataque; yo no entiendo qué está pasando pero estoy muy asustada, todos están haciendo las maletas, mi hermano me ha dicho que me prepare para partir.
Ya he hecho la maleta, he metido en ella la ropa que más abriga y mi peluche de osito preferido, lo tengo desde que nací y nunca me he separado de él. Le he dicho a mamá que quería despedirme de Abraham, vive a dos casas de la mía. Cuando llegué y le expliqué lo que pasaba me dijo que fuera valiente y que pronto nos volveríamos a ver. Mis padres se despidieron de los suyos con grandes abrazos y palabras de ánimo.
Le pregunté a mi papá a dónde nos íbamos, me dijo que teníamos que salir de Cracovia e ir a Eslovaquia porque había muchos alborotos entre el gobierno y soldados que venían de Alemania.

Día 1 de septiembre
Muy pronto por la mañana, todavía de noche fuimos a coger el coche. Después de un rato oímos un ruido horrible que nos asustó mucho; de repente una especie de tanque empezó a disparar a los coches que estaban por allí, incluidos nosotros. Los disparos alcanzaron a mi hermano mayor, matándolo al momento; también hirieron a mi padre. Yo estaba llorando, mi madre gritaba encima de mi hermano muerto mientras mi padre intentaba coger algo de dinero de la maleta al tiempo que nos decía que teníamos que huir. Salimos del coche y empezamos a correr hacia el bosque. Cuando anocheció todos corrimos hasta llegar a una granja abandonada, donde pasamos la noche; en ese momento aunque estábamos cansados y no habíamos comido nada caímos rendidos en la paja del granero. Oí llorar a mis padres por todo lo que había pasado hoy. Yo ya echaba de menos a mi hermano y no podía dejar de pensar en él.
Cuando desperté vi que ya era de día, el cielo estaba nublado y llovía, me incorporé y pregunté en voz alta qué íbamos a hacer; mi papá respondió que no lo sabía pero que nos quedaríamos en esa granja hasta que mamá pudiese curarle el brazo. A media tarde vimos a unos soldados que se dirigían hacia nosotros; nos escondimos pero fue inútil, nos encontraron. Dispararon, mataron a mi padre y mi madre, desesperada, salió de su escondite conmigo de la mano. Nos metieron en un camión y nos dirigimos a la ciudad donde había unos soldados alemanes apuntando a un grupo de madres y a sus hijos que subieron al camión donde estábamos nosotras. De allí nos llevaron a la estación para meternos en un tren. Encontré a Abraham y a su familia muertos de miedo al igual que nosotras. Me alegré al pensar que mi hermano no estaba allí y había podido escapar.
Todos teníamos un triste destino, pero eso es otra historia.

Nil Taulé, 3ºA

La chica roja


Hay pueblo muy lejano llamado Rojo. Todos los habitantes que vivían en ese pueblo tenían algo de color Rojo. Algunos tenían un brazo rojo, otros tenían la cara roja, otros con el pelo rojo y otros con todo rojo.
El pueblo en sí era rojo, menos el cielo y el agua.
Había una niña que vivía en ese pueblo, pero ella tenía un problema, tenía todo el cuerpo rojo y por eso se tenían que ir a vivir a otro lugar. Su familia estaba compuesta de cinco miembros: el padre, que se llamaba Juan, la madre que se llamaba Maribel, el hermano que se llamaba Toni, la hermana que se llamaba Celia y ella que se llamaba Eva. Su padre Juan y su madre Maribel no tenían trabajo en el pueblo Rojo, entonces lo mejor era irse al pueblo de al lado a buscar trabajo. Hicieron las mudanzas y se fueron al pueblo que se llamaba Blanco.
Los niños de ese pueblo eran todos blancos.
Llegaron allí, arreglaron los papeles e inscribieron a sus hijos en el colegio. Al día siguiente los niños tenían que ir al colegio; se presentaron pero resultaba que los otros niños eran blancos y ellos tres eran completamente rojos. Los niños de la clase se pusieron a reír. Los tres hermanos se pusieron a llorar, y se sentaron al final de la clase. A los dos minutos entró la profesora; al ver que los tres niños nuevos estaban llorando, la profesora castigó a toda la clase menos a los tres hermanos. A la hora del patio los tres hermanos se pusieron a jugar. Entonces toda la clase se acercó a ellos y le pidieron perdón.
Había un niño que sabía una cosa que los otros no sabían. Todos los niños de esa clase querían saber lo que sabía ese niño. El niño dijo: “Esta tarde a las cinco quedaremos en el campo todos juntos para que os explique la historia que nadie sabe”. Un niño le preguntó ¿"cómo que lo sabes tú?". Él respondió:"Yo lo sé porque el otro día jugando con la tierra me encontré un periódico de hace siglos".
Eran las cinco, era la hora de ir a la montaña. Estaban todos reunidos y el niño empezó a explicar. Estaba diciendo que había una cueva mágica y que un mago hizo un hechizo y convirtió cada pueblo en un color, pero el mago no se acordó de deshacer el hechizo; al poco tiempo el mago murió.
Los niños querían deshacer el hechizo para que todo volviera a la normalidad. Al otro día, que era fiesta, los niños quedaron para deshacer el hechizo; cogieron el mapa que había encontrado el niño con el periódico. Encontraron la cueva y lo deshicieron, así todo volvió a la normalidad.
Todo esto era un ensueño de la niña que de mote la llamaban la chica roja.

Kenia Saura, 3ºA

miércoles, 2 de febrero de 2011

El cazador


El cazador se encontraba solo en el bosque, le acompañaba su escopeta, mas él no hallaba presa alguna.
Llegó la noche y estaba lejos de su casa, se había perdido.
Sin esperanza, juntó unas cuantas ramas de un árbol y con la ayuda de unas piedras, montó una pequeña cabaña.
Había conseguido un poco de paja que le servía de almohada, mas la noche crecía junto con el frío, y el sueño huía de él.
En el silencio de la noche se escuchaban los aullidos de los lobos y el miedo crecía en su interior. Un poco más tarde escuchó pasos de lobo; asustado cogió la escopeta sujetándola fuertemente entre sus manos. El lobo olió y detectó el miedo del cazador. Un segundo más tarde, se lanzó a la cabaña; el cazador disparó pero no acertó, y el lobo pudo sujetar la escopeta. Rápidamente sacó el cuchillo que llevaba consigo y se lo hundió en el cuello. Recuperando la escopeta, disparó al lobo y la victoria fue suya.
Ya amanecía y como el hambre lo dominaba preparó leña e hizo una hoguera en la cual coció al lobo.
En su soledad recordaba su antigua vida con su familia y su hogar, e intentaba olvidarla pensando en su situación.
Fue así como el miedo desapareció de él y el sueño lo visitó; durmiéndose así, ya no despertó.

¡FIN!

Tot de Déu Herrera, 3r A

martes, 1 de febrero de 2011

CURS 2010-2011: ELS ALUMNES DE 3r D'ESO D'AQUEST CURS TORNEN A ESCRIURE TEXTOS LITERARIS

EL HOMBRE POLILLA

La historia enigmática y curiosa del hombre
polilla comenzó en un pueblo cuyo nombre no recuerdo. Unos chavales jóvenes mataron a un amigo suyo por accidente y lo escondieron donde nadie lo podía encontrar. Los familiares de este joven lo buscaban y le preguntaban a toda la gente que lo conocía, incluso a sus amigos; pero los amigos le decían que no lo habían visto. Al cabo de diez años se volvieron a reunir todos los amigos en el mismo pueblo. Entonces, a partir de allí, volvieron a ver aparecer al hombre polilla intentando matar a todos, uno por uno. Solo podía entrar a nuestro mundo reflejándose en el cristal; entonces así consiguió matar a cuatro de los amigos. Al final quedaron solo dos de los amigos, los cuales consiguieron matarlo, pero antes de que lo mataran él se reencarnó en una chica.

Marc Raventós, 3ºA

domingo, 14 de marzo de 2010

Trista nit de pluja


Trista nit de pluja

Era tard i estava plovent.
Les gotes queien lentament
cloc, cloc, cloc
feien en picar al terra.
Jo les contemplava amb pal·lidesa
perquè em sentia sola.
Estava nua enmeig l'habitació
i pels mugrons càlids
em relliscava l'aigua que queia
pel gran finestral dels fons.
Allà hi passava llargues hores
sense saber què fer ni on anar,
què hi feia allà?
No ho podia explicar.
De sobte el cor
va començar a fallar, deixà de respirar
i lentament els ulls va tancar.

Mònica Cabezas, Sergio Monterroso, 3r A. Català

Poema


Quan va treure la pistola
un calfred em va recórrer.

L'espasa vaig empunyar
i ràpidament la vaig agitar.

Un gran sabre dolç
em vas ensenyar
i llavors no vaig dubtar.

La respiració se li accelerà
i l'espasa em va clavar.
La sang em va brollar
i un crit se'm va escapar.


Gina Garcia, Núria Mauri, 3r A. Català

martes, 9 de marzo de 2010

La imaginación puede llegar a ser realista


Era una mañana fría y triste. Marina estaba hablando con su mejor amiga en el bar en el que habitualmente se encontraban cada día. Ella le explicó que ya había acabado su carrera como fotógrafa; para Marina eso era una noticia muy importante, ya que significaba que se podría comprar un piso propio.
Se despidieron al acabar de explicarle lo ocurrido y, como le apetecía leer, se fue a la librería. Entró y en ese momento sintió una agradable sensación, pues la librería era muy bonita y estaba decorada rústicamente, algo que a ella le encantaba. Entonces se fue directamente al estante de los libros de relatos. Cuando se decidió a escoger un libro, sintió un escalofrío que le recorrió toda la espalda, un escalofrío extraño y misterioso que le hizo girarse. Al principio no vio nada, pero algo le decía que tenía que buscarlo, tenía que buscar la razón por la que sintió ese escalofrío. Lo busco por toda la biblioteca y entonces vio a alguien, alguien que le llamó la atención; era un chico muy atractivo, y mutuamente se miraron. Cuando se cruzaron sus miradas vio algo extraño y sorprendente, y de pronto él desapareció.
Volvió a casa preocupada pensando que algo de ella había quedado en esa librería; por otra parte tenía miedo, miedo a no poder ver nunca más a ese precioso ser. Por esa razón estaba tan intrigada y al día siguiente volvió a esa librería a la misma hora. Entró en ella, recorrió todo el lugar y no lo vio, pero decidió coger un libro. Pasaron los días y ella seguía intrigada. Como no había rastro de él, poco a poco se iba quedando sin esperanzas. Cuando acabó de leer el libro decidió devolverlo, pero justamente ese día fue cuando vio de nuevo al chico, a ese precioso ser. Cuando fue a dejarlo en su sitio correspondiente, volvió a sentir la misma sensación, se giró y lo vio. Se estuvieron mirando unos 2 minutos atentamente a los ojos; ella miraba sus ojos verdes y él miraba sus sencillos ojos marrones. Ella dio un paso, un paso para poder llegar a sentir su piel. Cuando estaba a punto de rozarle, él desapareció.
Fueron pasando los meses, y ella cada segundo lo recordaba. Se había dado cuenta de que se había enamorado, enamorada de una persona irreal, una persona perfecta que nunca podría tener en sus brazos.
Un día como otro cualquiera fue al bar con su mejor amiga a tomarse un café. Quedaron para que Marina le explicara lo ocurrido, como cada semana. Marina empezó a hablar, se echó a llorar de la tristeza que sentía porque sabía que nunca más podría ver a esa persona tan importante para ella. De repente vio aparecer una sombra idéntica al chico que vio en la librería detrás de su amiga. Ese chico se acercó a ella y le preguntó que por qué lloraba. Ella le contestó: "Lloro por alguien imaginario que acaba de aparecer ante mis ojos". Entonces el chico lo entendió, le sonrío y la besó.
Marina entendió que ese chico que se había imaginado en la biblioteca lo tenía siempre en la mente, ella no lo sabía, pero al verle, supo que ella lo amaba. Era la persona perfecta para ella. Era su verdadero amor.


Ayas, Iris
Ducasse, Claudia
Martínez, Andrea; 3r B, Castellano

viernes, 5 de marzo de 2010

Mi muñeco de tela


Mi muñeco de tela

Mi muñeco de tela, de tela es, y una historia enreda.
Cada hilo suyo muestra mi ilusión, mi emoción.
Es mi muñeco de tela,
que ni se mueve ni habla, pero siempre te espera.
Siempre surgen problemas dificiles, duros, obstáculos y elecciones.
Nunca te rindas,
sóhlo mira a mi muñeco de tela,
te ará saber lo que te queda,
no lo que has perdido.
Siempre llevarás tu pasado contigo,
no te engañes
pero puedes utilizarlo a tu favor,
aprovechandolo en tu presente,
o guardándolo para el futuro.
Ten en cuenta siempre que
no cometes errores,
sólo haces lo que te parece oportuno
y que
nunca llegas ni tarde ni pronto,
llegas cuando te lo propones.
Y si alguna vez te sientes solo
coge mi muñeco de tela y olvida o recuerda.
Mentir o decir la verdad es cosa tuya,
pero mi muñeco piensa que decir la verdad es de tontos,
porque para decir la verdad sólo tienes que hablar,
para mentir hace falta imaginación.
Por eso cuando tengas algún problema
díselo a mi muñeco de tela
que ni se mueve ni habla, pero siempre te espera.
Buscar, buscar y buscar...
Si siempre haces lo mismo no busques resultados diferentes...

Éric Sannicolás, 3º A. Castellano

miércoles, 3 de marzo de 2010

Un amor perdut


Un amor perdut


Molt enamorat vaig estar
Però una mala cosa va passar.
La vaig veure marxar
I el meu amor es va acabar.
El meu amor va finalitzar
I no va trobar el camí per tornar.
Ho vaig intentar
Per tornar-la a trobar,
Però vaig fracassar
I no ho tornaré a provar
Perquè sé que no tornarà.
Però un altre vindrà
Per tornar-me a enamorar
I no deixar-me escapar.


Jose Cortés, 3r A. Català

martes, 2 de marzo de 2010

Un fin de semana


-Miro al horizonte pero sólo veo una luz blanca, nadie me ve ni me oye...¿Por qué?...
2 días antes...
-¡Mamá, mamá!
-¿Qué quieres Santiago?
-¡He recibido una carta de los abuelos!
-¿Qué dicen en la carta?
-Quieren que vaya a su casa este fin de semana. ¿Puedo?
-Claro hijo.
Dos días después Santiago inició su viaje en metro hacia Sevilla. En el metro se le cayó la cartera, empezó a buscarla, fue gateando hasta que chocó con unas piernas, miró hacia arriba, era una chica, más o menos de su misma edad, levantó la vista y miró por debajo de una falda; rápidamente volvió a bajar la vista y la chica le habló...
-Perdona, ¿esta cartera es tuya?
-¡Ohh! La has encontrado, muchas gracias, y perdón por mirar, ya sabes, ahí...
-No pasa nada, toma.
Santiago cogió la cartera de las manos de la chica, intentó hablarle pero no le salían las palabras. De repente la chica dijo:
-Yolanda.
Santiago se extrañó y dijo:
-¿Qué?
-Me llamo Yolanda, ¿es eso lo que quieres saber?
- ¡Ssí ssí síí! ¡Eso mismo! Gracias...
-¿Y tu nombre es...?
- ¡Ahh sí! Lo siento, lo siento, mi nombre es Santiago!
-Encantada.
Santiago estaba claramente enamorado, y él lo sabía. Lo sabía tanto que se puso muy nervioso, empezó a sudar, de repente se desplomó sobre el suelo del metro...Todo el mundo se dirigió hacia él...
-¿Dónde estoy...? ¿Qué hace toda esa gente ahí...? Perdonad, ¿me podríais decir qué ha sucedido? ¿Hola? Estoy aquí señora, por favor ¡necesito saber qué ha pasado!...
Miro al horizonte pero sólo veo una luz blanca, nadie me ve ni me oye...¿Po rqué?...

Joan Albà, Mark Gázquez, Éric Sannicolás, 3r A. Castellano.

Puertas abiertas


Todo empezó como un día cualquiera. Eran la 8:25 de la mañana y me dirigía hacia el instituto con el coche de mi hermano; normalmente me llevaba mi padre, pero desde hacía unos días mi hermano tenía interés en llevarme. La verdad es que no entendía por qué, pero no me preocupaba ya que me encantaba ir con él a los sitios. Mi hermano es 5 años mayor que yo, pero él siempre ha sido un apoyo para mí, no voy a negar que nunca nos peleábamos, pero por muchas broncas que tuviéramos lo quería igual o más.
Bajé del descapotable de mi hermano y me reuní con ellas. Ellas son algo muy especial para mí, las conocía desde hacía mucho tiempo y nos tratábamos como hermanas, sabía que podía confiar en ellas porque siempre me decían lo mejor para mí, me ayudaban y me apoyaban en lo bueno y en lo malo.
Era jueves y no hacíamos clase ya que venían los padres a ver lo que habíamos hecho durante el curso. Natalia, María, Luz y yo nos dirigimos hacia el aula principal puesto que allí se alojaban nuestros compañeros.
Teníamos dos horas para prepararlo todo; teníamos que colgar todos los trabajos y decorar las aulas. La verdad es que no nos hacía mucha ilusión eso de limpiar y ordenar, pero no teníamos más remedio que hacerlo.
-Como ya sabéis, hoy vienen los padres a ver vuestra evolución y trabajos durante el curso, no quiero ningún tipo de conflicto- dijo Carmen, la directora del instituto-. Si a alguien se le ocurre hacer alguna de sus tonterías o gracias, personalmente me encargaré de que se quede un año más con nosotros.
Sabíamos que las palabras de la directora eran serias, no le gustaba quedar mal delante de los padres así que sabíamos que nos lo jugábamos todo.
Al salir, Álex me cogió y me llevó hacia el baño. Álex era el guapo del instituto, todas estábamos coladas por él, pero era muy difícil tener algo ya que estaba con Marina, la pija, rencorosa, popular del instituto.
Todo fue muy deprisa, al entrar en el baño, Álex me dio un beso, pensaba que estaba soñando, eso no podía ser real. Álex, el guapo del instituto, ¿besándome a mí? Cuando abrí los ojos ya no estaba, pensé que era una alucinación, así que no hice caso y salí.
Empezó a sonar un ruido molesto, fuerte y desagradable, empecé a ver borroso y me desperté; todo había sido un sueño…

Jordi Gallego, Gloria Madroño, Laia Navas, 3r B. Castellano